Sábado semana segunda Adviento (10 diciembre 2016)

De Corazón a corazón: Sir 48,1-4.9-11 (“Sus palabras (de Elías) eran fuego encendido”); Mt 17,10-13 (“Elías ya ha venido… y lo trataron a su antojo”)

Contemplación, vivencia, misión: Cada persona humana está llamada a dejar una huella imborrable de Dios Amor. Los profetas, como Elías, tenían una misión especial con vistas a preparar la venida de Cristo; no se amilanaron ante las dificultades. Juan Bautista es el último eslabón del profetismo del Antiguo Testamento, como Precursor de Cristo ya presente. Para transparentar a Cristo (“pan de vida”) y ser expresión de su amor, hay que aprender a no buscarse a sí mismo y a dejarse triturar como los granitos de trigo en el molino. “Dios viene a nuestro encuentro, rompiendo el círculo del egoísmo que nos envuelve, para hacernos también a nosotros instrumentos de misericordia” (Misericordia et misera, n.3)

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Ella con Jesús en su seno, preparó su nacimiento ocupada en los detalles cotidianos de trabajo y convivencia, siempre abierta a la sorpresa de Dios. Jesús ha querido correr nuestra suerte histórica, para poder decirnos: “te acompaño”.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.