Domingo tercero Adviento, Año A (11 diciembre 2016)

De Corazón a corazón: Is 35,1-6.8.10 (“Regocíjese y florezca la estepa”); Sant 5,7-10 (“Tened paciencia hasta la venida del Señor”); Mt 11,2-11(“¿Eres tú el que ha de venir?”… “A los pobres se anuncia la Buena Nueva”)

Contemplación, vivencia, misión: La vida se presenta, a veces, como un amasijo de dilemas y retos, difíciles o insolubles. Conviene salir de nuestra madeja enredada. La “espera” confiada de la venida de Cristo, con María, disipa todos los quebraderos de cabeza. El Señor ya está presente y sólo nos pide abrir los ojos de la fe y recibir su perdón. La Buena Nueva, “la gran alegría”, la captan sólo los que se hacen pequeños, camino de Belén. “En su origen (del perdón) está el amor con el cual Dios viene a nuestro encuentro” (Misericordia et misera, n.3)

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María “es verdaderamente madre de los miembros de Cristo por haber cooperado con su amor a que naciesen en la Iglesia los fieles, que son miembros de aquella cabeza” (LG 53).

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