Martes semana tercera Adviento (13 diciembre 2016, Sta Lucía)

De Corazón a corazón: Sof 3,1-2.9-13 (“Yo dejaré en medio de ti un pueblo humilde que esperará en el nombre del Señor”); Mt 21,28-32 (“Los publicanos y las rameras os pasarán delante en el Reino de los cielos”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús comparó a su “familia” espiritual (su “Iglesia”) a una pequeña semilla y a un puñado de levadura. No tenemos más privilegio que el de servir amando como él. Quien ha experimentado su “misericordia” no quiere otro premio que el de participar de su mismo amor. A Belén fueron invitados los pastores (gente marginada) y los magos venidos de Oriente (gente “sin papeles”). Jesús viene para todos, sin excluir a nadie. Experimentar la misericordia produce alegría” (Misericordia et misera, n.3).

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Dios nos ha hablado de muchas maneras; ahora nos habla por su Hijo, su Palabra personal: “Todo nos lo habló junto y de una vez en esa sola Palabra” (San Juan de la Cruz, citado en Verbum Domini, n.14). En el seno de María se ha hecho nuestro hermano.

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