Jueves semana tercera Adviento (15 diciembre 2016)

De Corazón a corazón: Is 54,1-10 (“Con amor eterno te quiero”); Lc 7,24-30 (“Envío mi mensajero… que preparará por delante tu camino”)

Contemplación, vivencia, misión: Haciendo un poco más de “silencio”, escucharíamos mejor los latidos del corazón de Dios en el Niño que María gestaba en su seno. Ya está por nacer de nuevo en un mundo sediento y distraído, necesitado de mensajeros que sean la “voz” (como Juan Bautista) que prepare la nueva venida de la “Palabra” personal y definitiva de Dios Amor (Jesús de Nazaret). “Se necesitan testigos de la esperanza y de la verdadera alegría para deshacer las quimeras que prometen una felicidad fácil con paraísos artificiales” (Misericordia et misera, n.3)

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: “María de Nazaret, icono de la Iglesia naciente, es el modelo de cómo cada uno de nosotros está llamado a recibir el don que Jesús hace de sí mismo en la Eucaristía” (Benedicto XVI, Sacramentum Caritatis 33).

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