Domingo cuarto Adviento, Año A (18 diciembre 2016)

De Corazón a corazón: Is 7,10-14 (“He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel”); Rom 1,1-7 (“El Evangelio de Dios… acerca de su Hijo, nacido del linaje de David según la carne, constituido Hijo de Dios… según el Espíritu Santo, por su resurrección de entre los muertos, Jesucristo Señor nuestro”); Mt 1,18-24 (“María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús, “Hijo de Dios”, “Dios con nosotros” (Emmanuel), que purifica y transfigura nuestra existencia en la suya. El amor que Dios nos tiene es deslumbrante, pero se hace “visible” y “palpable” en un niño gestado por su Madre, que desde entonces es también nuestra. Hay que dejarse sorprender por Dios para comprender que todo nos habla de su amor.

*Con María, “Madre de la Esperanza”, caminar a la sorpresa de Dios: Estos días antes de Navidad son los más marianos del año litúrgico. Se actualiza “la maternidad de María”, que “perdura sin cesar en la economía de la gracia, desde el momento en que prestó fiel asentimiento en la Anunciación… , hasta la consumación perfecta de todos los elegidos… Con su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo” (LG 62).

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