Lunes semana cuarta Adviento (19 diciembre 2016)

De Corazón a corazón: Jue 13,2-25 (anuncio del nacimiento de Sansón); Lc 1,5-25 (anuncio gozoso del nacimiento de Juan Bautista)

Contemplación, vivencia, misión: La Providencia divina ha dirigido la historia, son sus luces y sombras, hacia la venida de Cristo. Sólo él trae el verdadero “gozo y alegría”, de que es precursor Juan Bautista. Los éxitos humanos dejan vacío el corazón; las reacciones violentas (como las de Sansón) siembran la tristeza y la desolación. Pero Dios escribe recto con líneas torcidas. “Una vez que hemos sido revestidos de misericordia, aunque permanezca la condición de debilidad por el pecado, esta debilidad es superada por el amor que permite mirar más allá y vivir de otra manera” (Misericordia et misera, n.1)

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Más profunda y auténtica era la alegría de la Virgen esperando, en los últimos días de gestación, el nacimiento de Jesús. Aquella gestación virginal de María estaba guiada por el Espíritu Santo hacia su maternidad espiritual respecto a todos los redimidos.

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