Viernes semana cuarta Adviento (23 diciembre 2016)

De Corazón a corazón: Mal 3,1-4.23-24 (“Enseguida vendrá el Señor a quien vosotros buscáis”); Lc 1,57-66 (“Juan es su nombre”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús llama a nuestra puerta desde el seno de María. Sólo pide deseo de abrirle y un pequeño esfuerzo de servicio y donación a los hermanos. Nos quiere dar el nombre de “Juan” = don de Dios para todos. Ser sólo y en todo expresión del amor de Jesús. Nuestro único y verdadero premio consiste en que seamos mensajeros de un Navidad permanente, “para que llegue una palabra de esperanza a cuantos sufren y padecen” (Misericordia et misera, n.13).

*Con María, “Madre de la Esperanza”, caminar a la sorpresa de Dios: “¡Enhorabuena venga tal día en el cual el Padre Eterno nos da a su Hijo, y su santa Madre también, y el Niño lo ha por bien! ¿Qué resta sino que, echando yo de mí los pecados, reciba yo este Niño y lo ose llamar de aquí adelante con gran regocijo: Niño mío y Dios mío?” (S. Juan de Ávila, Sermón 4).

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