SAN ESTEBAN, Protomártir (26 diciembre 2016)

De Corazón a corazón: Hech 6,8-10; 7,54-60 (“Señor, no les tengas en cuenta este pecado”); Mt 10,17-22 (“Os entregarán a los tribunales… por mi causa… para que deis testimonio”).

Contemplación, vivencia, misión: Las dificultades personales, comunitarias e históricas se superan amando y perdonando. Esteban es una perla de la corona del Niño Jesús, recién nacido, también en nosotros. El “protomártir” cristiano murió como el Señor. Su profesión de fe fue una llamada a la fe que cautiva a todo corazón inquieto. La nota final de confianza y de perdón es la garantía para saber que no se movió por el rencor o por la lógica humana, sino por el mismo Espíritu Santo que es Espíritu de amor, que guió siempre a Jesús y que guía siempre a la Iglesia por el camino del perdón.Vivir y morir amando y perdonando, es obra del Espíritu Santo. Defenderse e incluso defender a la Iglesia según la verdad de la caridad, sólo es posible, si Cristo vive en nosotros. Este milagro de amor “sorprendente”, sólo lo puede hacer Dios Amor.

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Para ser pan de Cristo, hay que hundirse en el surco y dejarse triturar en el molino. María y José experimentaron el dolor de que en “Belén” (“casa del pan”) “no había lugar para ellos” (Lc 2,7) que traían el “pan de vida” (Jn 6,35ss). “Ante la gravedad del pecado, Dios responde con la plenitud del perdón. La misericordia siempre será más grande que cualquier pecado y nadie podrá poner un límite al amor de Dios que perdona” (Misericordiae Vultus, n.3). El camino (como proyecto de amor) queda trazado…

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