SANTOS INOCENTES (28 diciembre 2016)

De Corazón a corazón: 1Jn 1,5-2,2 (“Jesucristo es víctima de propiciación por nuestros pecados”); Mt 2,13-18 (“Herodes va a buscar al niño para matarlo… Envió a matar a todos los niños de Belén”)

Contemplación, vivencia, misión: La vida es hermosa porque es un “misterio” de amor. Tanta gente buena que se desvive por servir y, al mismo tiempo, tantos desastres personales y sociales. A Herodes se le ocurrió quitarse de encima la “pesadilla” de “alguien” que le podía arrebatar su poder; la decisión no podía ser más desastrosa y absurda. La muerte de los inocentes se actualiza en cada período histórico. Son ya más de cinco mil los emigrantes ahogados en el Mediterráneo durante el año 2016. Pero Jesús ha asumido nuestra historia y la ha “rescatado”, para hacerla su propia biografía de Hijo amado del Padre. Las “marginaciones” y los sufrimientos se pueden convertir en “toque” del amor de Dios y en “complemento” de la vida de Jesús. Sólo falta “convertirse” (abrirse) a la sorpresa de Dios Amor.

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: La “esperanza” es la clave de la historia. Jesús, recién nacido, “nuestra esperanza”, asume en “silencio” la historia humana y la sana con su donación sacrificial. Es el misterio y silencio, que sólo se capta con el silencio contemplativo de su Madre: “¿Quién no escuchará la elocuencia de tu silencio? Quién no se sentirá movi­do a amar más a un Dios que se hace niño, sólo por mi amor? Quién no querrá imitarte en la pobreza que brilla aquí. Yo si quiero Niño mío” (Bta. Mª Inés Teresa).

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