Sábado dentro de Octava de Navidad (31 diciembre, S. Silvestre)

De Corazón a corazón: 1Jn 2,18-21 (“Estáis ungidos por el Espíritu Santo”); Jn 1,1-18 (“Los suyos no lo recibieron. Pero a todos los que lo recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios… La Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros y hemos visto su gloria”)

Contemplación, vivencia, misión: Termina un año, como llega el atardecer de cada día “A la tarde (de la vida) te examinarán en el amor” (S. Juan de la Cruz). Recibir o no recibir a Jesús, ésa es la cuestión. Y el modo como lo recibimos, define nuestra realidad. Todos los días del año Jesús nos ha traído el don de sí mismo. Su Espíritu de amor ha intentado modelarnos en él. Lo demás se lo lleva el viento como hojarasca ruidosa y anodina que deja el corazón vacío. Lo que importa es amar.

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Como la Madre de Jesús, creemos en el Amor, fuente de nuestra esperanza. “El Nacimiento del Señor será verdaderamente una fiesta si acogemos a Jesús, semilla de esperanza que Dios siembra en los surcos de nuestra historia personal y comunitaria. Cada ‘sí’ a Jesús que viene es un germen de esperanza” (Papa Francisco, 21.12.16).

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