Miércoles 4 enero 2017, antes de Epifanía

De Corazón a corazón: 1Jn 3,7-10 (“El que ha nacido de Dios no peca, porque la semilla de Dios permanece en él”); Jn 1,35-42 (“¿Dónde vives?… Venid y lo veréis… Permanecieron con él”)

Contemplación, vivencia, misión: El verdadero encuentro con Cristo ya no se puede olvidar jamás. Se le encuentra cuando no se tienen prisas en el corazón y cuando se vive la realidad como servicio de donación. Propiamente es el mismo Cristo que se hace encontradizo, escondido en la realidad cotidiana. Ya no se puede prescindir de él ni se puede dudar de su amor. Tempestades las habrá siempre, también sin lógica ni sentido aparente. Pero sentiremos la mano de Cristo presente que nos aprieta la nuestra, si escuchamos su palabra y le acompañamos en la Eucaristía.

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: En la mirada de María se refleja el amor de Cristo, nuestra esperanza. “La Navidad tiene sobre todo un sabor de esperanza porque, a pesar de nuestras tinieblas, la luz de Dios resplandece. Su luz suave no da miedo; Dios, enamorado de nosotros, nos atrae con su ternura, naciendo pobre y frágil en medio de nosotros, como uno más” (Papa Francisco, 24.12.16)

Anuncios

Los comentarios están cerrados.