Miércoles semana primera Tiempo Ordinario (11 enero 2017)

De Corazón a corazón: Heb 2,14-18 (“Tuvo que asemejarse en todo a sus hermanos, para ser misericordioso y Sumo Sacerdote”); Mc 1,29-39 (“Curó a muchos… Fue a un lugar solitario y se puso a hacer oración… Todos te buscan… Vayamos a otra parte”)

Contemplación, vivencia, misión: A nosotros nos parece una dinámica extraña la de Jesús; pero es su lógica de verdadero amor. Como hermano y mediador (“Sacerdote”), comparte nuestra vida sanándola, se adentra en el diálogo de donación al Padre, todos se sienten atraídos hacia él, describe un horizonte universalista sin fronteras. Es la lógica de quien sabe que todos estamos en el corazón de Dios. Cristo hermano comparte de verdad nuestra misma historia, desde dentro. El amor de Dios es así, porque hace salir “su” sol sobre todos y cada uno con amor de Padre (cfr. Mt 5,45).

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Ella, con confianza y humildad, vivía en sintonía con la oración y el celo apostólico de Jesús: “Haced lo que él os diga” (Jn 2, 6). “La seguridad que nos salva es solamente la de la esperanza en Dios” (Papa Francisco, 21,12.16).

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