Domingo segundo Tiempo Ordinario, año A (15 enero 2017)

De Corazón a corazón: (Is 49,3.5-6) “El Señor me plasmó desde el seno materno… luz de las gentes, salvación”); 1Cor 1,1-3 (“Pablo, llamado a ser apóstol de Cristo… a los llamados a ser santos)”; Jn 1,29-34 (“El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo… Él es quien bautiza con el Espíritu Santo”)

Contemplación, vivencia, misión: Todos estamos llamados dentro de un proyecto de Dios, para construirnos y para construir la historia amando. Es el proyecto que trazó Dios con cariño paterno y materno. Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre, es “luz para todos los pueblos”. Nosotros estamos llamados a ser un destello de esta luz, que, por provenir de Dios, es “santidad” (vida divina), como destello de su mismo amor. “Esperar para el cristiano significa la certeza de estar en camino con Cristo hacia el Padre que nos espera” (Papa Francisco, 21.12.16).

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: El Espíritu Santo, que formó a Cristo en el seno de María (cfr. Lc 1,35), se nos ha comunicado por el bautismo para transformarnos en imagen y destello del mismo Cristo. María es la “odighitria”, la que indica y ayuda en el “camino” de “ser santos en el amor” (Efes 1,4).
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