Martes semana segunda Tiempo Ordinario (17 enero, S. Antonio Abad)

De Corazón a corazón: Heb 6,10-20 ("Asiéndonos a la esperanza propuesta… segura y sólida… adonde entró por nosotros como precursor Jesús… Sumo Sacerdote para siempre"); Mc 2,23-28 ("El Hijo del hombre es también señor del sábado")

Contemplación, vivencia, misión: Jesús fue siempre cumplidor de las normas, pero indicó el sentido de las mismas: el amor al Padre y a los hermanos (cfr. Mt 5,44.48). Las normas son un estímulo y una ayuda para realizarse amando. Sin esta verdad de la donación, las normas serían un peso insoportable. Jesús ha dado la verdadera orientación a las normas, como "Señor del sábado", "principio y fin" de la historia (Apo 21,6). Cristo es siempre “nuestra esperanza” (1Tim 1,1; cfr. Heb 6,18), que camina con nosotros hacia una realidad definitiva de encuentro con Dios Amor. Sólo él hace posible la armonía entre la confianza y la tensión hacia un “más allá”, entre el “ya” y el “todavía no”.

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Después del nacimiento de Jesús, sus padres estuvieron pendientes de cumplir con las normas de la circuncisión (a los ocho días) y con la presentación en el templo (a los cuarenta días), pero lo más importante era el significado de "ofrecer" y ofrecerse con Cristo (cfr. Lc 2,22), quien es "nuestra esperanza", como Sacerdote y víctima (donación) para nuestro bien y el de toda la humanidad.“A imitación de Jesús, pastor bueno y misericordioso y animados por su gracia, estamos llamados a hacer de nuestra vida un testimonio gozoso que ilumina el camino, que lleva esperanza y amor” (Papa Francisco, Ángelus, 8.1.17)

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