Miércoles semana segunda Tiempo Ordinario (18 enero 2017)

De Corazón a corazón: Heb 7,1-3.15-17 (“Sacerdote para siempre… una esperanza mejor, mediante la cual nos acercamos a Dios”); Mc 3,1-6 (“Dijo al hombre: «Extiende tu mano». Él la extendió y quedó curada”).

Contemplación, vivencia, misión: No hay que hacerse ilusiones. Nuestra única "esperanza" es Cristo, porque es el único que da sentido a la vida y a la historia. Riqueza, poder y honores, son pura falacia. Él es el Hijo de Dios que comparte nuestra historia. Nos pide sólo "extender la mano", nuestro pequeño gesto de servicio y donación a los hermanos. Él lo transforma todo en una sinfonía maravillosa que armoniza las diferencias. Pero no quiere hacer nada sin nuestra pequeña colaboración, aunque sea sólo extender la mano para pedir humilde y confiadamente.

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: La unidad familiar, comunitaria y eclesial se fragua "orando en unión con María la Madre de Jesús" (Hech 1,14), dispuestos a "convertirse más radicalmente al Evangelio" (San Juan Pablo II, UUS 15). Hoy comienza la semana de oración confiada por la unidad de los cristianos; pedimos el milagro de “abrirse” (convertirse) al Amor por parte de todos.

t?sender=aZXNxdWVyZGFiaWZldEBnbWFpbC5jb20%3D&type=zerocontent&guid=8279cc95-0450-4f96-85f3-a9e54c6f61bb

Anuncios

Los comentarios están cerrados.