Viernes semana 2ª Tiempo Ordinario (20 enero, Stos. Sebastián y Fabián)

De Corazón a corazón: Heb 8,6-13 (“Alianza mejor… pondré mis leyes en sus corazones”); Mc 3,13-19 (“Llamó a los que quiso… para que estuvieran con él… y para enviarlos a evangelizar”)

Contemplación, vivencia, misión: La unidad de las familias y de las comunidades se fragua en lo más íntimo del corazón. La referencia a Jesús, “camino, verdad y vida” (Jn 14,6), nunca divide. La fe, como adhesión y como “conocimiento de Cristo vivido personalmente” (San Juan Pablo II), nunca es fuente de división. Las rupturas las producen las propias preferencias, cuando se ponen por encima de la llamada a la intimidad con Cristo y a la misión evangelizadora. La identidad apostólica es muy clara: del encuentro con Cristo, a la misión, siguiendo el ejemplo de los Apóstoles. Con Cristo, por él y en el Espíritu Santo, ya es posible vivir con un corazón nuevo que acepte a Dios en el centro.

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Por el hecho de habernos elegido él, por propia iniciativa y amor, ya es posible encontrar en él a Dios Amor y ser, para los hermanos, testigos y portadores de la “buena nueva”. María fue portadora del “gozo” salvífico y esperanzado en la casa donde nacería el Precursor, Juan Bautista.

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