Sábado semana segunda Tiempo Ordinario (21 enero, Sta. Inés)

De Corazón a corazón: Heb 9,2-3.11-14 (“Cristo Sumo sacerdote… penetró en el santuario un vez para siempre… con su propia sangre… por el Espíritu Santo se ofreció a sí mismo”); Mc 3,20-21 (“Sus parientes decían: Está fuera de sí”)

Contemplación, vivencia, misión: Quien busca sencillamente la verdad y el bien, se topa con opiniones desconcertantes. A Jesús, sus parientes le tuvieron por loco. En un mundo de “locos”, quien es cuerdo desentona. Pero lo importante es gastar y dar la vida con humildad y por amor, como Jesús, “con su propia sangre”. Correr la misma suerte de Jesús, sólo es posible con su presencia y aliento de Amigo que nunca falla. “Sangre” significa una vida donada. Sólo Jesús, que “da la vida por amor”, puede asumir la historia humana, transformándola bajo la acción del Espíritu Santo. Entonces la humanidad entera puede llegar a ser una verdadera familia de hermanos, reflejo de la vida trinitaria. Pero este ideal parece una “utopía” o una locura.

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Las rupturas y tensiones las han soldado mejor los “mártires”, acompañando e imitando a “la Madre de Jesús, de pie junto a la cruz” (Jn 19,25). “Cada elemento de división se puede trascender y superar en la entrega total de uno mismo a la causa del Evangelio” (San Juan Pablo II, UUS 1).

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