Lunes semana tercera Tiempo Ordinario (23 enero 2017)

De Corazón a corazón: Heb 9,15.24-28 (“Mediador de una nueva Alianza… para presentarse – ofrecerse – ante Dios a favor nuestro”); Mc 3,22-30 (Algunos decían que Jesús estaba endemoniado; respondió: “Si una casa está dividida… no podrá subsistir”, – pecado contra el Espíritu Santo -)

Contemplación, vivencia, misión: Lo más opuesto al ser humano sería transformarse en “no-amor”. A Jesús, con esta clave absurda del ser humano “al revés”, le malinterpretaron su modo de hacer el bien sin discriminación. Ya antes le habían calificado de “loco”; ahora, al sanar a los endemoniados, le tienen como influido por el espíritu del mal. A ese abismo de maldad se puede llegar deslizándose por la falta de verdad y de caridad. Pero la “oblación” de Jesús al Padre, a favor nuestro, puede disipar cualquier absurdo y devolver la paz al corazón, si le dejamos entrar.

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Anunciar a Cristo (“Jesús”, Salvador), es anunciar su misericordia y perdón. El milagro de la unidad entre los cristianos es posible. “No hay nada imposible para Dios”, había escuchado María, antes de decir su “sí” (Lc 1,37).Ella, más que Abraham, “creyó, esperando contra toda esperanza” (Rom 4,18; cfr. Lc 1,45).

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