Viernes tercera semana Tiempo Ordinario (27 enero 2017)

De Corazón a corazón: Heb 10,32-39 ("No perdáis la confianza… mi justo vivirá de la fe"); Mc 4,26-34 ("El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra")

Contemplación, vivencia, misión: La fe como adhesión personal a Cristo, fundamenta la confianza plena en él y transforma la vida en "donación". La vida es hermosa cuando se recibe la "semilla" del Reino en lo más profundo del corazón. Esta fe viva se aprende en el encuentro y relación íntima con Cristo. Sembramos y no vemos el fruto. Pero si se siembra evangelio, el fruto se dará, cuándo y cómo, no sabemos. La Palabra personal de Dios Amor (que es Jesús, el Verbo encarnado) crece en los corazones y en la historia, sin lógica y no siempre de modo constatable. La vida se hace camino de esperanza gozosa con Jesús y este gozo se contagia a los hermanos.

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: La oración a Dios se concreta, como en María (cfr. Lc 2,19.51) en un "silencio lleno de (su) presencia adorada… un silencio que permita (a Dios) hablar, cuando quiera y como quiera, y a nosotros comprender esa palabra" (San Juan Pablo II, OL 16). Lo pequeño y lo escondido (como la vida de Jesús en Nazaret o en el Calvario, con María) es augurio de dones definitivos de Dios.

t?sender=aZXNxdWVyZGFiaWZldEBnbWFpbC5jb20%3D&type=zerocontent&guid=0f8aed35-3ece-42a4-9f95-3e8d118f573c

Anuncios

Los comentarios están cerrados.