Sábado tercera semana Tiempo Ordinario (28 enero, Sto. Tomás de Aquino)

De Corazón a corazón: Heb 11,1-2.8-19 ("La fe es garantía de lo que se espera… Abraham obedeció y salió… ofreció a Isaac"); Mc 4,35-41 ("Pasad a la otra orilla… ¿no tenéis fe?")

Contemplación, vivencia, misión: Jesús quiere ser siempre "sorpresa". Cuando todo parece que falla, el Señor se deja entender de quienes creen en él. Necesitamos algún "contratiempo" para despertarnos y abrir los ojos a la presencia de Jesús. Nos acompaña especialmente cuando parece ausente. "Sentir" su "ausencia", es una señal de que creemos en él. Con él siempre es posible construir la vida amando, como afirmaba Santo Tomás (“ordo amoris”). La fe es auténtica cuando se vive con esperanza y amor, transformando la vida en anuncio gozoso de Cristo presente. “Abraham cree, su fe se abre a una esperanza aparentemente irracional; esta es la capacidad de ir más allá de los razonamientos humanos… para creer en lo imposible” (Papa Francisco, 28.12.16).

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Después que María dijo que “sí”, se sintió impulsada a ir “con prontitud” (Lc 1,39) a servir en la casa donde nacería el Precursor. “Cuando María se dirige a toda prisa a visitar a Isabel, es saludada por ella a causa de su fe en la salvación prometida, y el precursor saltó de gozo (cfr. Lc 1,41-45) en el seno de su Madre” (LG 57).

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