Martes semana cuarta Tiempo Ordinario (31 enero 2017, S. Juan Bosco)

De Corazón a corazón: Heb 12,1-4 (“Debemos liberarnos… fijando nuestra mirada en Jesús… quien soportó la cruz”); Mc 5,21-43 (A la mujer enferma: “Tu fe te ha curado”; a la niña muerta: “Levántate”)

Contemplación, vivencia, misión: Nos liberamos de nuestros condicionamientos atrofiantes, mirando a Cristo crucificado. Entonces las palabras del Padre se dirigen también a nosotros: “Mi Hijo amado”. Ahora, resucitado, Cristo nos acompaña y actualiza todo lo que aconteció en el evangelio.: “Levántate”. La vida es hermosa y sorprendente. “La esperanza abre nuevos horizontes, nos vuelve capaces de soñar lo que no es ni siquiera imaginable” (Papa Francisco 2.12.16).

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María, “modelo de fe vivida”, nos acompaña con su presencia (real) activa y materna. "La presencia de María tiene una importancia fundamental tanto para la vida espiritual de cada alma consagrada, como para la consistencia, la unidad y el progreso de toda la comunidad" (San Juan Pablo II, VC 28). No es lo mismo vivir de susto en susto, que de sorpresa en sorpresa.
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