Viernes semana cuarta Tiempo Ordinario (3 febrero 2017, S. Blas)

De Corazón a corazón: Heb 13,1-5 (“Permaneced en el amor fraterno”); Mc 6,14-29 (Herodes, que había decapitado al Bautista, decía: “Juan ha resucitado”)

Contemplación, vivencia, misión: “Todo va por amor”, decía Santa Teresa. Es la característica del cristianismo: “Amad, perdonad” (sermón de la montaña), “amaos como yo os he amado” (mandamiento nuevo). Lo difícil es concretar este amor en nuestras circunstancias de aquí y ahora: el prójimo concreto, no el “siguiente”; la comunidad o familia en que me encuentro, sin añoranzas del pasado ni imaginaciones futuristas. Vivir y anunciar este amor y gozo esperanzado, comporta el riesgo de ser mal interpretado: el “Precursor” (Juan Bautista) pagó este anuncio con su vida.

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: La Virgen había meditado en su corazón las palabras de Zacarías sobre Juan: “Tú, niño, irás delante del Señor a preparar sus caminos” (Lc 1,76). Ahora nos acompaña para hacernos “exégesis viviente” y anunciadores del evangelio, precursores del Señor, heraldos de la Esperanza.

t?sender=aZXNxdWVyZGFiaWZldEBnbWFpbC5jb20%3D&type=zerocontent&guid=4adfb05a-82db-490e-a8f3-cbde64c226d1

Anuncios

Los comentarios están cerrados.