Sábado semana cuarta Tiempo Ordinario (4 febrero 2017)

De Corazón a corazón: Heb 13,15-17.20-21 (“Ofrezcamos sin cesar, por medio de Él, un sacrificio de alabanza a Dios”); Mc 6,30-34(“Venid a un lugar solitario para descansar… Vio mucha gente y sintió compasión de ellos”)

Contemplación, vivencia, misión: La vida de Jesús es siempre “oblación” por nosotros, para hacer de nuestra vida una “oblación” unida a la suya. Con él, el camino de la vida se emprende en el gozo de compartir, ayudar y también descansar. La pauta la da él: vivir en sintonía (“compasión”) con todos, porque en el fondo de cada corazón siempre hay búsqueda de verdad y de bondad. Quien busca la verdad y la bondad, camina en la esperanza y busca a Jesús. “La esperanza hace entrar en la oscuridad de un futuro incierto para caminar en la luz” (Papa Francisco, 28.12.16).

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: El gesto mariano de colocar maternalmente a Jesús en el pesebre y de ofrecerlo en el templo (cfr. Lc 2,7.22), constituye también su actitud maternal respecto a nosotros, “bautizados” en Cristo. Nuestra esperanza está en Él; y ella sostiene maternalmente nuestra esperanza.

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