Jueves semana quinta Tiempo Ordinario (9 febrero 2017)

De Corazón a corazón: Gen 2,18-25 (“No es bueno que el hombre esté solo… Formó una mujer”); Mc 7,24-30 (“También los perritos comen las migajas debajo de la mesa”)

Contemplación, vivencia, misión: Nunca estamos solos si nos abrimos a los planes de Dios. Nos bastarían sus “migajas” (en la creación), si viéramos que en ellas se nos da Él. La oración es relación con Dios, como actitud de humildad confiada, desde la propia pobreza iluminada por la fe en su amor. Fuimos concebidos en el seno de una madre y toda la vida es un camino, codo a codo, en familia. Dios nos ha hecho así, a su imagen, para expresar en nuestras relaciones la vida familiar (“trinitaria”) del mismo Dios. La convivencia es caridad (donación) y humildad (desde nuestra realidad). El ser humano ha sido creado para vivir en “comunión”: hombre y mujer, familia, sociedad, Iglesia.

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María y José expresaron su convivencia familiar basada en la donación a Cristo (Lc 2,22.33.48): “le ofrecieron”; “se admiraban” de las palabras de Simeón; sufrieron juntos: “tu padre y yo te buscábamos angustiados”. Son expresiones en “plural” de “comunión”, caminando en esperanza. Es posible esta “comunión” si se convive con Jesús “en medio” (Mt 18,20), dejándose sorprender por Él.

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