Viernes semana quinta Tiempo Ordinario (10 febrero 2017)

De Corazón a corazón: Gen 3,1-8 (“El hombre y la mujer se ocultaron de la vista del Señor”); Mc 7,31-37 (“Se abrieron sus oídos… y hablaba correctamente”)

Contemplación, vivencia, misión: Desde el inicio de la creación, Dios quiso estar relacionado íntimamente con el ser humano. Todas las cosas hablaban de su presencia cercana y de su amor. Cuando el corazón humano se nubló por el egoísmo del pecado, las cosas dejaron de transparentar aquella presencia amorosa y paterna. La mayor desgracia del ser humano consiste en no querer escuchar la voz de Dios. Quien sabe escuchar, sabe hablar. Sólo Jesús puede curar un corazón dividido, sordo y mudo: “Con sus heridas habéis sido curados” (1Pe 2,24). “La fe que nace del encuentro con la divina Palabra, nos ayuda a considerar la vida humana como digna de ser vivida en plenitud también cuando está aquejada por el mal” (VDo 106).

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor:mMaría vive su maternidad en sintonía con la “compasión” (ternura materna) de Jesús (cfr. Mc 8,2; Lc 15,20) y nos transmite su esperanza. “Pidamos a la Virgen María que nos ayude a tener siempre viva nuestra esperanza en medio del dolor, y que con nuestra delicadeza y ternura sepamos ser instrumentos de la presencia y cercanía de Dios para el que sufre” (Papa Francisco, 4 enero 2017).

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