Lunes semana sexta Tiempo Ordinario (13 febrero 2017)

De Corazón a corazón: Gen 4,1-25 (“¿Dónde está Abel tu hermano?”); Mc 8,11-13 (“No se les dará ninguna señal… Se fue a la orilla opuesta”)

Contemplación, vivencia, misión: No sabemos pedir a Dios. Nos presentamos para quejarnos y exigir, sin actitud filial. A Jesús le pidieron cuentas por su modo de actuar y le exigieron una señal de garantía. La autenticidad de Jesús está en su donación de la cruz, como si fuera “la orilla opuesta” de nuestro modo de pensar. El apóstol verdadero no se predica a sí mismo, sino que busca el bien de los demás. Toda la historia queda grabada y redimensionada en el Corazón de Cristo. Su sangre, como vida donada en sacrificio por todos, clama más fuerte que la de Abel (cfr. Heb 12,23; Gen 4,10). Jesús, cuando nos hace sentir su “ausencia”, es para purificar nuestros esquemas y poderle encontrar más cercano, en nuestro caminar de la vida ordinaria.

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: La sorpresa de la primera Eva, al ver a su hijo muerto y al otro hijo asesino, se ha sublimado en la “Nueva Eva”, al pie de la cruz y según su postura habitual de meditar el misterio de Cristo dejándolo entrar en lo más hondo del corazón. “Muchas veces, la esperanza es oscura; pero está ahí, la esperanza… que te lleva adelante” (Papa Francisco 28 diciembre 2016).

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