Miércoles semana sexta Tiempo Ordinario (15 febrero 2017)

De Corazón a corazón: Gen 8,6-13.20-22 ("La paloma traía en el pico un ramo verde de olivo"); Mc 8,22-26 (El ciego "comenzó a ver perfectamente")

Contemplación, vivencia, misión: La paloma con el ramo de olivo es ya patrimonio de la humanidad como símbolo de la paz. Nunca habrá paz, si el corazón humano no está unificado. Sólo Cristo puede unificar el corazón por la donación y la gratuidad. "Él es nuestra paz" (Ef 2,14). El corazón está ciego cuando se centra en sus propios puntos de vista y en sus intereses sin la perspectiva del amor fraterno y de los planes de Dios Amor. La paz nace en y desde un corazón unificado, a veces por medio de la purificación o de la prueba. Todo es providencial, en un contexto de gracia y de amor de Dios. Todo invita a dar gracias al Señor y a contagiar de gratitud nuestra convivencia.

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María es "Reina de la paz". Ella, al dar a luz a Jesús, meditó en su corazón el himno de Navidad: "Gloria a Dios… paz en la tierra" (Lc 2,14.19). El corazón humano se fracciona y siembra la discordia cuando se cierra al amor de Dios y de los hermanos. Un corazón en paz es siempre fecundo.

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