Viernes semana séptima Tiempo Ordinario (24 febrero 2017)

De Corazón a corazón: Sir 6,5-17 ("El amigo fiel es seguro refugio; el que lo encuentra, ha encontrado un tesoro"); Mc 10,1-12 ("Lo que Dios unió, no lo separe el hombre")

Contemplación, vivencia, misión: En Dios, cada "persona" (Padre, Hijo y Espíritu Santo) es plena relación de donación a la "otra". Dios Amor es la máxima unidad vital, sin abstracciones. El ser humano, la familia y toda la humanidad, tienen la vocación común de construirse amando en un "sí" de totalidad. Romper la unidad del corazón, de la familia, de la propia comunidad y de la sociedad, sería el origen de un caos incontrolable. La verdadera amistad se expresa en la alegría de colaborar generosamente a que todos se realicen según el designio de Dios Amor.

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: "María Virgen, con su sí a la Palabra de la Alianza y a su misión, cumple perfectamente la vocación divina de la humanidad" (Benedicto XV, Verbum Domini 27). En ese “sí”, reflejo de la vida divina trinitaria, unido al “sí” de Cristo Esposo, se basa la realidad maravillosa e indisoluble de la familia cristiana. Sin esta vivencia de la fe cristiana, no sería posible comprender y vivir la realidad familiar con Jesús "en medio" (Mt 18,20).

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