Sábado semana séptima Tiempo Ordinario (25 febrero 2017)

De Corazón a corazón: Sir 17,1-13 ("Puso su luz en sus corazones… Estableció con ellos alianza eterna"); Mc 10,13-16 ("Dejad que los niños vengan a mí… de los que son como ellos es el Reino de los cielos")

Contemplación, vivencia, misión: De la luz de Dios recibimos luz para proseguir nuestro camino. Nos basta su luz para el paso que hemos de dar aquí y ahora. Nuestra mirada está injertada en la suya y, por esto, le podemos descubrir presente en los más "pequeños", los pobres, enfermos, niños, marginados… La luz de Dios Amor entra en lo más hondo del corazón cuando se comparte en un servicio de olvidarse de sí, sin esperar otro premio que el de amarle y hacerle amar. "No devolver mal por mal es propio de la infancia espiritual" (S. León Magno, Sermón 37, Epifanía).

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: El gesto materno y contemplativo de María, al poner al niño Jesús en la cuna (cfr. Lc 2,7), sigue marcando la vida de todos los que somos "hijos en el (su) Hijo" (Ef 1,5). “Dios pide a María no solo ser la madre de su Hijo unigénito, sino también cooperar con el Hijo y por el Hijo en el plan de salvación, para que en ella, humilde sierva, se cumpla las grandes obras de la misericordia divina” (Papa Francisco, 1 enero 2017)

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