Jueves después de Ceniza (2 marzo 2017)

De Corazón a corazón: Deut 30,15-20 ("Los mandamientos del Señor… escoge la vida para que vivas"); Lc 9,22-25 ("El Hijo del hombre debe sufrir… Si alguno quiere venir en pos de mí… tome su cruz cada día y sígame")

Contemplación, vivencia, misión: Los "mandamientos" son un signo de que Dios es mendigo de nuestro amor. Vivir es amar, porque Dios es Amor que nos hace partícipes de su misma vida. "Sufrimiento", "sacrificio" y "cruz" son la sombra que hace resaltar la "luz" y el "gozo" de seguir a Cristo para compartir su misma vida. La opción fundamental del corazón se asume compartiendo la vida con Cristo muerto y resucitado. Sin esta relación personal con él, la vida no tiene sentido. La Cuaresma es un camino hacia Cristo Resucitado, para vivir "injertados" (bautizados) en él. “La vida vale la pena vivirla con esperanza porque el Señor mantiene su promesa” (Papa Francisco, 2 febrero 2017).

* Con María “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: A María le anunciaron que correría la misma suerte de Jesús, participando en la misma "espada" de dolor. Ante la Palabra de Dios, que es el mismo Jesús, "quedan al descubierto los pensamientos de muchos corazones" (Lc 2,35).

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