Viernes después de Ceniza (3 marzo 2017)

De Corazón a corazón: Is 58,1-9 ("El ayuno que yo quiero: desatar los lazos de maldad… partir con el hambriento tu pan"); Mt 9,14-15 ("Cuando les será arrebatado el esposo, entonces ayunarán")

Contemplación, vivencia, misión: El "sacrificio" ("ayuno") nos hace experimentar y corregir la "pobreza" de nuestra realidad limitada. La "misericordia" ("limosna") nos hace vivir en sintonía con los hermanos. La humildad y la caridad son las dos alas de una verdadera oración, como actitud filial, por la que se encuentra siempre tiempo para relacionarse con nuestro Padre Dios. El camino de cuaresma hacia la Pascua se realiza con Cristo "esposo", "consorte", que “comparte” nuestra existencia. “El cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón» (Jl 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor” (Mensaje Cuaresma 2017). “Podemos imaginar al Señor Resucitado que nos llama a salir de nuestras tinieblas, y nosotros nos ponemos en camino hacia Él, que es la Luz. Y la Cuaresma es un camino hacia Jesús Resucitado” (Papa Francisco, 1 marzo 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María es la mujer que sigue poniendo la levadura en la harina (cfr. Lc 13,21), para elaborar "el pan nuestro de cada día" (Lc 11,3). En su corazón materno y en sus manos está quien es “nuestra Esperanza” (1Tim 1,1).

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