Lunes semana primera de Cuaresma (6 marzo 2017)

De Corazón a corazón: Lev 19,1-2.11-18 (“Sed santos, porque yo, vuestro Dios, soy santo… Amarás a tu prójimo como a ti mismo”); Mt 25,31-46 (“Lo que hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis”)

Contemplación, vivencia, misión: Ser “santo” equivale a ser destello del amor de Dios. Su modo de amar es darse a sí mismo. Todo ha sido creado por amor, también los dones pasajeros que, al evaporarse, nos hacen sufrir. La única explicación posible sobre los hechos históricos dolorosos, es el rostro de Cristo que muere amando y perdonando. Cuando intentamos, con su ayuda, ser un destello de su amor, las cosas y los hechos recobran su verdadero sentido. Los “mandamientos” son el signo de que Dios se ha hecho mendigo de nuestro amor. Si estamos “bautizados” en Cristo, es posible ser santos. Nuestra vocación es el amor. La historia es un examen de amor sobre nuestra relación con los hermanos: “A mí me lo hicisteis”. “El otro es un don” (Mensaje Cuaresma 2017).

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: La atención caritativa de María a su prima Santa Isabel y a los esposos de Caná, fue en ella una preparación para vivir hasta el fin de la historia el encargo de Jesús: “He aquí a tu hijo” (Jn 19,26). Su apertura total de entonces a la fe, a la esperanza y al amor, son ahora presencia activa y materna en el caminar eclesial.

“Que la Virgen María, imagen perfecta de la obediencia a Dios y de la confianza incondicional a su voluntad, nos sostenga en nuestro camino cuaresmal, a fin de que nos pongamos en dócil escucha de la Palabra de Dios para hacer una verdadera conversión del corazón” (Ángelus 5 marzo 2017)

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