Martes semana primera de Cuaresma (7 marzo 2017)

De Corazón a corazón: Is 55,10-11 (“Mi palabra no tornará a mí vacía”); Mt 6,7-15 (“Ya sabe vuestro Padre lo que necesitáis… Orad así: Padre nuestro”…)

Contemplación, vivencia, misión: La “Palabra” personal de Dios es el mismo Jesús, que quiere vivir en nuestro corazón, para orar y para amar desde nosotros al Padre y a los hermanos. La santificación es un don suyo, como efecto de habernos “bautizado” (“esponjado”, “injertado”) en él. Si le dejamos orar en nosotros (diciendo con él: “Padre nuestro”), vivirá y amará en nosotros. Su actitud filial en nosotros es itinerario de santificación: humildad, confianza, entrega. Es la misma oración de Jesús: “Sí, Padre” (Lc 10,21), “Padre, te he glorificado” (Jn 17,4), “Padre, hágase tu voluntad” (Mt 26,42), “Padre, en tus manos” (Lc 23,46). “En la oración encontramos tiempo para Dios” (Benedicto XVI, Cuaresma 2011) y, por tanto, para todos sus hijos, que son nuestros hermanos.

* Con María “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: El “Magníficat” de María, cuando llevaba a Jesús en su seno, es ahora nuestra oración de actitud filial: humildad (“sierva”), confianza (“misericordia”), entrega (“engrandece mi alma al Señor”).

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