Miércoles semana segunda de Cuaresma (15 marzo 2917)

De Corazón a corazón: Jer 18,18-20 (“Tramemos algo contra Jeremías, hirámosle”); Mt 20,17-28 (“El hijo del hombre será entregado… le condenarán a muerte… al tercer día resucitará… ¿podéis beber el cáliz que yo he de beber?”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús asume en sí mismo todas la injusticias y los crímenes de la historia humana. Su objetivo es sanar a todos sin discriminación; da su vida amando y perdonando. Desde la Encarnación hasta la cruz, su vida es un "sí" de donación total, fundamento del pacto definitivo ("Alianza") de amor. Nos ha injertado en su muerte y también en su resurrección. “La tribulación de la Iglesia y del cuerpo de Cristo continúa hasta el fin de los tiempos” (S. Agustín, Com. Salmo 140). El secreto de nuestra felicidad está en el "compartir" la vida con él, para beber su mismo cáliz, correr su misma suerte. La vida tiene sentido con él.

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: La madre de Santiago y Juan se prestó al juego de la ambición de sus hijos sobre los primeros puestos. La Madre de Jesús, nuestra esperanza, entiende mejor y nos ayuda a hacer de la vida un "sí" en unión con su Hijo, imitando su humildad y entrega. Las profecías del Antiguo Testamento (y los anhelos y esperanzas de los pueblos) se purifican y llegan a su cumplimiento en Jesús Redentor, el “Siervo sufriente” (cfr. Is 53).

t?sender=aZXNxdWVyZGFiaWZldEBnbWFpbC5jb20%3D&type=zerocontent&guid=f48336a6-8b61-420a-8a03-289bb5329d75

Anuncios

Los comentarios están cerrados.