Viernes semana segunda Cuaresma (17 marzo, S. Patricio)

De Corazón a corazón: Gén 37,3-28 (Historia de José); Mt 21,33-46 ("A mi hijo lo respetarán… Lo echaron fuera de la viña y lo mataron")

Contemplación, vivencia, misión: Las figuras emblemáticas del sufrimiento humano en la historia salvífica (Abel, José, algunos Profetas, los Inocentes…) recobran su verdadero sentido a la luz de Cristo. La agonía de Cristo continúa en la humanidad sufriente. La humanidad entera (simbolizada por Israel y la Iglesia) sigue siendo la viña amada. En cada criatura y en cada acontecimiento, el Padre nos da a su Hijo como “consorte” (que comparte nuestra vida) y como razón de ser de todas las cosas. “Crucificamos” al Hijo (y a muchos hermanos con él) cuando no tenemos tiempo según nuestra escala de valores equivocada y cuando campean nuestras preferencias al margen de los planes salvíficos de Dios Amor.

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María experimentó este rechazo cuando en Nazaret quisieron despeñar a Jesús (cfr. Lc 4,29). “Ella, joven mujer de Nazaret, que en cada etapa de su existencia acoge la Palabra y la conserva, meditándola en su corazón (cfr. Lc 2,19), fue la primera en recorrer este camino” (Documento preparatorio Sínodo 2018).

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