Martes semana tercera de Cuaresma (21 marzo 2017)

De Corazón a corazón: Dan 3,25.34-43 (“No nos retires tu misericordia… tenemos un corazón contrito”); Mt 18,21-35 (Perdonar “hasta setenta veces siete… del mismo modo que yo me he compadecido de ti”)

Contemplación, vivencia, misión: Perdonar es la característica de quien ha encontrado a Cristo de verdad. Es la garantía de haber experimentado su misericordia. Él vivió y murió amando y perdonando, porque asumió en sí mismo toda nuestra historia mezclada de luces y sombras. El mensaje de las "bienaventuranzas" ("perdonad… sed misericordiosos como vuestro Padre") lo vivió en su carne mortal y crucificada ("perdónales, Padre"). Si no se ha tenido experiencia de la misericordia divina (que es de ternura materna), no es posible perdonar, comprender, “olvidar”.

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María y José repitieron miles de veces el nombre de "Jesús", quien "salvaría a su pueblo de sus pecados" (Mt 1,21). En este nombre se modeló, de sorpresa en sorpresa, la ternura materna de María.

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