Miércoles semana tercera de Cuaresma (22 marzo 2017)

De Corazón a corazón: Deut 4,1.5-9 (“Escucha, Israel… esta ley que yo os expongo hoy”); Mt 5,17-19 (“No he venido a abolir la ley, sino a dar su cumplimiento”)

Contemplación, vivencia, misión: La “ley” era para Jesús la expresión de la voluntad amorosa de Dios para su Pueblo y para toda la humanidad. Dios tiene sed del hombre, invitándole a entrar en la verdadera libertad del amor. Jesús, que es la Palabra personal y definitiva del Padre, pronunciada en el amor del Espíritu Santo, “encarna” toda la ley en su propio ser y la lleva al cumplimiento más perfecto. Ofreciendo su propia vida en sacrificio, nos puede dar el mandamiento del amor. Nosotros, al “escuchar” a Jesús, nos insertamos en él y nos hacemos, con él, respuesta personal y comunitaria a Dios: amar como Él.

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María estaba siempre a la “escucha” de la “Palabra”. Su vida consistía en acoger y responder a la “Palabra” hecha carne en su seno y nacida para salir al encuentro de todo ser humano. “Ella (María) también está llamada a vivir el éxodo de sí misma y de sus proyectos, aprendiendo a entregarse y a confiar” (Documento preparatorio Sínodo 2018).

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