Martes semana cuarta de Cuaresma (28 marzo 2017)

De Corazón a corazón: Ez 47,1-9.12 ("Donde penetra esta agua lo sanea todo… Esta agua viene del santuario"); Jn 5,1-16 ("¿Quieres curarte?… No tengo nadie… Levántate")

Contemplación, vivencia, misión: Nuestro bautismo es un proceso continuo de recibir y beber el "agua viva" prometida por Jesús, como participación en su misma vida divina. La cercanía de Jesús a cada ser humano es peculiar e inédita; todos y cada uno formamos parte de su misma historia. Nos lleva en su corazón y nos quiere sanar, pero quiere nuestra colaboración. Lo primero es reconocer nuestra realidad quebradiza y luego, siguiendo su invitación, intentar dar un paso, de momento uno solo, aquí y ahora. “A la esperanza en un Señor de la vida que con su Palabra ha creado el mundo y conduce nuestras existencias, se contrapone la confianza en simulacros mudos” (Papa Francisco, 11 enero 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: El agua de las vasijas en las bodas de Caná se convirtió en un “vino nuevo”, abundante y sorprendente. Para el milagro fue necesario que "alguien" (la Madre de Jesús) captara la necesidad, la presentara al Señor con confianza e invitara a los demás a colaborar escuchando su palabra.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.