Miércoles semana cuarta de Cuaresma (29 marzo 2017)

De Corazón a corazón: Is 49,8-15 ("¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas?… Yo no te olvido"); Jn 5,17-30 ("No busco mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado")

Contemplación, vivencia, misión: Todos los bienes de la creación, también la paternidad y la maternidad, se encuentran en Dios como en su fuente y de manera sublime. Dios ha querido manifestar su "compasión" como ternura materna. Es la palabra con que Jesús describe los sentimientos del padre del hijo pródigo (cfr. Lc 15,20) y su misma compasión ante una muchedumbre necesitada (cfr. Mt 15,32). Jesús, que cumple la voluntad salvífica del Padre, es la epifanía personal del amor paterno y materno de Dios.

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: La ternura materna de la Madre de Jesús, hacia él y hacia nosotros, sigue siendo una realidad en nuestro caminar histórico. “En sus ojos cada joven puede redescubrir la belleza del discernimiento, en su corazón puede experimentar la ternura de la intimidad y la valentía del testimonio y de la misión” (Documento preparatorio Sínodo 2018).

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