Jueves semana cuarta de Cuaresma (30 marzo 2017)

De Corazón a corazón: Ex 32,7-14 ("Se han hecho un becerro fundido y se han prostrado ante él"); Jn 5,31-47 ("El Padre, que me ha enviado, da testimonio de mí… No queréis venir a mí para tener vida… No tenéis en vosotros el amor de Dios")

Contemplación, vivencia, misión: Construimos "becerros" de oropel o de chatarra, cuando anteponemos algo o alguien al amor de Cristo. La acusación más seria que hizo el Señor es: "No queréis venir a mí para tener vida… No tenéis en vosotros el amor de Dios". El "ateísmo" verdadero consiste en no dar a Dios el corazón y en hacer de los hermanos una cosa útil y, cuando ya no interesan, convertirlos en un descarte. Vivir en Cristo da sentido a la vida personal y comunitaria. “Fiarse de Dios quiere decir entrar en sus diseños sin pretender nada, también aceptando que su salvación y su ayuda lleguen a nosotros de forma diferente de nuestras expectativas” (Papa Francisco, 25 enero 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María aceptó a su Hijo Jesús, tal como era en el proyecto del Padre (cfr. Lc 2,49). Por esto vivió de sorpresa en sorpresa, con una fe esperanzada y concretada en donación plena.

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