Viernes semana cuarta de Cuaresma (31 marzo 2017)

De Corazón a corazón: Sab 2,1.12-22 ("Tendamos lazos al justo… condenémosle a una muerte afrentosa"); Jn 7,1-2.10.25–30 ("Yo le conozco (al Padre) porque vengo de él y es él quien me ha enviado")

Contemplación, vivencia, misión: Es un dato curioso en la historia de todos los pueblos: si alguien (un "justo") quiere hacer de su vida sólo donación sin ruidos, queda ridiculizado y puede ser "crucificado". Si Jesús hubiera nacido en otro pueblo o en otra época, le hubiera ocurrido lo mismo. Es la "suerte" de Jesús, que él quiere compartir con "los suyos" hasta "el final" (Jn 13,1). “Ésta es la estupenda realidad de la esperanza: confiando en el Señor nos hacemos como Él, su bendición nos transforma en sus hijos, que comparten su vida” (Papa Francisco, 11 enero 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor:: María recordó siempre la profecía de Simeón sobre la "espada" (Lc 2,35)). La razón de su existir era sólo la de "compartir" la misma suerte de su Hijo. Es "la mujer" (Jn 19,26), la madre "consorte", virgen fiel y fecunda, que comparte el "dolor" y el "gozo" (Jn 16,21) de Jesús y de "los suyos".

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