Lunes semana quinta de Cuaresma (3 abril 2017)

De Corazón a corazón: Dan 13,1-9.15-17.19-30.33-62 (Susana: “Su corazón tenía puesta su confianza en Dios”); Jn 8,1-11 (“El que esté sin pecado, arroje la primera piedra”)

Contemplación, vivencia, misión: (años A-B) El perdón de Jesús es así, con el tono de compasión, de compresión y, al mismo tiempo, de llamada urgente a un cambio de conducta (cfr. Jn 8,11). Su amor hace posible este cambio fundamental. Sin la luz del Señor, todo sería confusión y caos. La afirmación de Jesús (“yo soy la luz del mundo”: Jn 8,12) da inicio al escrito que ha sido libro de cabecera de muchos santos desde el siglo XV (el “Kempis”). Donde no hay búsqueda de la verdad, con la mente y el corazón, allí reina la oscuridad más profunda. Pero la luz sigue alumbrando en los corazones abiertos a la verdad y al bien. La última palabra la tiene siempre el verdadero amor, que es el camino de la libertad definitiva.

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: La Palabra de Dios había entrado en el corazón de la Virgen, antes que en su seno. El “Emmanuel” se hizo realidad en el seno de la Virgen. “La esperanza es la más humilde de las virtudes, porque permanece escondida en los pliegues de la vida, pero es similar a la levadura que hace fermentar toda la masa” (Papa Francisco, 24 enero 2017).

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