Martes semana quinta de Cuaresma (4 abril 2017)

De Corazón a corazón: Num 21,4-9 (“Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta; cuando alguno era mordido por una serpiente, miraba a la serpiente de bronce y quedaba curado”) ; Jn 8,21-30 (“Cuando hayáis levantado al hijo del hombre, conoceréis que yo soy”)

Contemplación, vivencia, misión: La “mirada” al corazón a Cristo crucificado hace recuperar el sentido de la vida. “Todo ha sido creado por él y en él” (Col 1,16) y “todo tiene que ser recapitulado en Cristo” (Ef 1,10)). Él ha sido “exaltado” (Fil 2,9) en sentido opuesto a nuestra lógica. El “camino” está trazado: amar como él. La historia se sanea de los mordiscos del egoísmo y se construye sólo en ese amor. “Mirar al que traspasaron” (Jn 19,37), supone compartir su misma vida y amor. “Pidamos hoy al Señor la gracia de permanecer instaurados no tanto en nuestras seguridades, en nuestras capacidades, sino en la esperanza que surge de la promesa de Dios… Cuando Dios promete, lleva a cumplimiento aquello que promete. Jamás falta a su palabra” (Papa Francisco, 2 marzo 2017)

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Este camino de fe comprometida es el que también siguió María. Ella tenía que compartir la misma “espada” (Lc 2,35) de humillación y elevación. “En la cruz estará Él, el Hijo muriente, que dona una nueva fecundidad a su madre, confiándole al discípulo Juan y convirtiéndola en madre del pueblo de los creyentes” (Papa Francisco, 4 enero 2017).

Anuncios

Los comentarios están cerrados.