Martes Santo (11 abril 2017)

De Corazón a corazón: Is 49,1-6 (“El Señor me formó desde el seno materno para que yo sea su Servidor”); Jn 13,21-33.36-38 (“Jesús se estremeció… Os aseguro que uno de vosotros me entregará… Judas salió. Ya era de noche”… – a Pedro le dijo – “No cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces”)

Contemplación, vivencia, misión: La debilidad de los discípulos se manifestó con frecuencia: desaconsejando el camino de la cruz, pidiendo "milagros" para castigar, buscando los primeros puestos, durmiendo en Getsemaní, negando la relación con él, abandonándolo en la pasión, dudando de su resurrección… Pero Jesús ya asumió esta realidad pecadora (también de toda la humanidad) desde el seno de su Madre y nuestra, como encargo del Padre para vivificarnos en él. “No pongamos nunca condiciones a Dios y dejemos que la esperanza venza a nuestros temores” (Papa Francisco, 25 enero 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María convivió con los Apóstoles, al menos en las bodas de Caná y en el inicio del seguimiento evangélico (cfr. Jn 2,11-12). Al pie de la cruz (cfr. Jn 19,25ss) Jesús le dio el encargo ("he aquí a tu hijo") de asumir la debilidad de los "discípulos", que luego orarán en sintonía con ella en el Cenáculo para recibir, también con ella, la fuerza del Espíritu Santo (cfr. Hech 1,14).

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