VIERNES SANTO (14 abril 2017)

De Corazón a corazón: Is 52,13-15.53,1-12 (“Mi Siervo será exaltado… Justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de ellos”); Heb 4,14-16; 5,7-9 (“Jesús… Sumo Sacerdote que penetró el cielo… Por medio de sus propios sufrimientos… llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen”); Jn 18,1-40;19,1-42 (pasión)

Contemplación, vivencia, misión: “Me amó” (Gal 2,20), “nos amó” (Efes 5,2), “amó a la Iglesia” (Efes 5,25), dándose a sí mismo como Sacerdote y Víctima, Buen Pastor, Amigo único y de todas las horas. Su entrega fue total y dolorosa, asumiendo nuestra historia manchada, en la suya inmaculada, para hacernos partícipes de su misma vida divina, pura y santa. “Mira el Crucifijo: Dios nos ha dado a su Hijo, Él ha sufrido, y tal vez ahí encontraras una respuesta. No hay otras respuestas. Solamente mirando el amor de Dios que da en su Hijo que ofrece su vida por nosotros, se puede indicar el camino de la consolación” (Papa Francisco, 4 enero 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: "Recibiste entonces la palabra: «Mujer, ahí tienes a tu hijo» (Jn 19,26). Desde la cruz recibiste una nueva misión. A partir de la cruz te convertiste en madre de una manera nueva: madre de todos los que quieren creer en tu Hijo Jesús y seguirlo. La espada del dolor traspasó tu corazón… Junto a la cruz, según las palabras de Jesús mismo, te convertiste en madre de los creyentes" (Benedicto XVI, Spes Salvi 50)

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