Lunes de Pascua (17 abril 2017)

De Corazón a corazón: Hech 2,14.22-33 (“A Jesús de Nazaret… Dios lo resucitó y todos nosotros somos testigos”; Mt 28,8-15 (“Jesús salió al encuentro de las mujeres… No temáis; avisad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán”)

Contemplación, vivencia, misión: “Galilea”, para Jesús y sus discípulos, sonaba a raíces muy hondas: Jesús de “Nazaret”, las bodas de Caná, la vocación junto al lago de Genesaret, el seguimiento evangélico… Jesús resucitado se hace encontradizo en nuestras circunstancias históricas y culturales, en nuestra realidad concreta, personal y comunitaria. Se hace presente en lo más profundo de nuestra realidad histórica (presente, pasada y futura), para asumirla como historia propia donde sólo resuene el amor.

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María de “Nazaret”, con su “sí” en la Anunciación y su “estar de pie junto a la cruz”, es “la mujer”, la Nueva “Eva”, “madre de los vivientes” que participan de la misma vida de Cristo. “Cuando el Espíritu Santo vive en nuestros corazones, es Él quien nos hace entender que no debemos temer, que el Señor está cerca y cuida de nosotros” (Papa Francisco, 8 febrero 2017)

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