Jueves en octava de Pascua (20 abril 2017)

De Corazón a corazón: Hech 3,11-26 (“Dios lo resucitó y nosotros somos testigos… Por la fe en su nombre, ha restablecido a este – tullido-”); Lc 24,35-48 (“Jesús se presentó en medio de ellos… La paz sea con vosotros… Soy yo mismo”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús Resucitado comunica la paz definitiva, la paz que sana de verdad los corazones y reconcilia las comunidades. La fe, como adhesión personal y comunitaria a Cristo, sana todas las heridas y repara todas las rupturas. Cuando Jesús está en su puesto, es decir, “en medio” para servir, se caen por su peso todas las máscaras. “Sabemos que hemos sido salvados por el Señor y que ya se nos es dado contemplar y pregustar en nosotros y en lo que nos rodea los signos de la Resurrección, de la Pascua, que opera una nueva creación. Este es el contenido de nuestra esperanza” (Papa Francisco, 22 febrero 2017)

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: La “paz” que Jesús ofrece es la que los ángeles cantaron en Belén y que María meditó en su corazón (cfr. Lc 1,14.19). Ella es la Reina de la paz, colaborando a que todo se oriente hacia el mensaje de Jesús (cfr. Jn 2,5).

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