Sábado en octava de Pascua (22 abril 2017)

De Corazón a corazón: Hech 4,13-21(“No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído”); Mc 16,9-15 (“Estando a la mesa se les apareció y les echó en cara su incredulidad… Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva”)

Contemplación, vivencia, misión: La fe en Cristo resucitado presente, también ahora en nuestra historia, es un don, un regalo suyo, que pide y hace posible nuestra cooperación. A los Apóstoles les costó mucho creer. O les parecía ver un fantasma o no aceptaban el testimonio de otros hermanos. Estos instrumentos débiles (de todos los tiempos) son los escogidos para comunicar a todos el don de la fe. “La fe se fortalece dándola” (Juan Pablo II, Redemptoris Missio, n.2). “La esperanza que se nos ha donado no nos separa de los otros, ni tampoco nos lleva a desacreditarlos o marginarlos. Se trata más bien de un don extraordinario del cual estamos llamado a hacernos ‘canales’, con humildad y sencillez, para todos” (Papa Francisco, 15 febrero 2017)

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: La fe de María fue así, dejándose sorprender por Dios (cfr. Lc 1,45). Ella es “modelo de fe viva” (Juan Pablo II). Es la fe que Jesús nos comunica y que da sentido gozoso a la vida (Jn 20,29). “Da gracias a Dios porque ha mirado su pequeñez y porque ha realizado la obra de salvación en su pueblo, en los pobres y humildes” (Papa Francisco, Mensaje JMJ 2017)

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