Martes tercera semana de Pascua (2 mayo 2017, S. Atanasio)

De Corazón a corazón: Hech 7,51-8,1 (San Esteban: "Señor, no les tengas en cuenta este pecado"); Jn 6,30-35 ("Yo soy el pan de la vida; el que venga a mí, no tendrá hambre")

Contemplación, vivencia, misión: Quien encuentra a Jesús, encuentra el sentido de la vida y de la historia. En los mismos atropellos e injusticias, como en el martirio de San Esteban, se encuentra la posibilidad de hacer de la vida una donación, amando y perdonando como Jesús. El “testimonio” de los mártires es transparencia de Jesús. Las “crisis” históricas son crisol que purifica de escorias al oro y a la plata. Las palabras de Jesús son siempre “pan de vida”, como expresión de sí mismo, hecho “pan de vida” en la Eucaristía (presencia, sacrificio, comunión). A Jesús no se le comprende, si no es entrando en relación íntima con Él y haciéndose "pan partido" para los hermanos.

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Con María aprendemos a caminar acompañados por Cristo: "¿Queréis honrar a la Virgen? Llamadla Madre de Dios humanado… fue criada para que ayudase al segundo Adán, Cristo, a restaurar lo que el primer hombre y mujer echaron a perder" (San Juan de Ávila, Sermón 68). Como hijos suyos, somos "hacienda de sus entrañas" (Sermón 70) y nos transmite su esperanza.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.