Santos Felipe y Santiago Apóstoles (miércoles 3 mayo 2017)

De Corazón a corazón: 1Cor 15,1-8 (“Se me apareció también a mí, como a un abortivo”); Jn 14,6-14 (“Yo soy el camino, la verdad y la vida… Felipe… el que me ve a mí, ha visto al Padre”)

Contemplación, vivencia, misión: Gracias a las dudas de San Felipe Apóstol, sabemos que Jesús es la epifanía personal y definitiva de Dios: “El que me ve a mí, ha visto al Padre”. Él es “camino, verdad y vida”. Se nos hace “camino” (hermano) para llevarnos a la verdad y bondad plena. Porque sólo en Jesús descubrimos al Padre y su amor por todos. Los Apóstoles no olvidaron nunca su propia realidad quebradiza y nos han legado la misma fe en Cristo Resucitado. “Nuestra esperanza no se funda en nuestras capacidades y en nuestras fuerzas, sino en el fundamento de Dios y en la fidelidad de su amor, es decir, en la fuerza de Dios y en la consolación de Dios” (Papa Francisco 22 marzo 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Cuando Jesús apareció en el Cenáculo a los Apóstoles, dijo a Tomás: “Son más bienaventurados los que sin ver, creen”. La fe de la Iglesia se inspira en la fe de la Madre de Jesús (cfr. Lc 1,45). Ella es discípula, guía, maestra, Madre e intercesora en el camino de la fe viva y de la esperanza inquebrantable. La recibimos así por encargo de Jesús (Jn 19,26).

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